|
Fuente: La Nación
Al cierre de esta edición, en los primeros allanamientos a los domicilios de algunos de los imputados, ya había sido incautada una suma de dinero en efectivo que superaba a la que contenía la famosa valija del venezolano Guido Antonini Wilson. Fuentes de la investigación dijeron a LA NACION que habían sido secuestrados más de 800.000 dólares y casi 300.000 pesos.
También se encontraron elementos diversos, como relojes Rolex, carteras, zapatillas, anteojos, televisores de plasma en sus envoltorios y muchos perfumes. Las fuentes consultadas confiaron que en una de las casas allanadas, bajo una cama, había 70 frascos en cajas cerradas.
Además del director interino de la Aduana, Carlos Mechetti (que es vocal de la comisión directiva y presidente de la Comisión de Relaciones Públicas de Boca Juniors), tres agentes del sector de arribos y dos guardias, fueron aprehendidos dos funcionarios de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA).
Uno es un ex militar de la Fuerza Aérea que revistaba en el área administrativa y que, según las sospechas de la Justicia, "facilitaba" a los pasajeros que realizaban el contrabando el libre y rápido paso por los controles (yendo a buscar al "cliente" a la manga o a la cinta de equipajes). El otro, un guardia que hacía de soplón y proveía datos sobre eventuales investigaciones que pudieran afectar el "negocio".
También fueron aprehendidas dos mujeres que habían pasado sin ser controladas con seis valijas repletas de ropa, carteras y otros accesorios. Según las fuentes consultadas, habrían pagado unos 400 dólares de "peaje" para que se les permitiera entrar con el cargamento. Los diez detenidos comenzaron ayer a ser indagados por el juez en lo penal económico Gustavo Darío Meirovich, que decretó el secreto de sumario en la causa.
Meirovich y la fiscal en lo penal económico María Luz Rivas Diez (la misma del caso de la valija de Antonini), comenzaron a investigar la maniobra ilegal a partir de la derivación de un caso en el que agentes penitenciarios estaban bajo la lupa por tráfico de personas, por el ingreso en el país de ciudadanos chinos con papeles falsificados.
A cambio de un "canon"
Fuentes del caso explicaron que de escuchas telefónicas de aquella causa, precisamente, aparecieron los primeros indicios de que en Ezeiza funcionaba una asociación que permitía el ingreso de mercadería de contrabando de todo tipo a cambio de un "canon".
"Podían cobrar por valija o por «combo» de valijas; el número variaba según la confianza que generara el cliente, que dependía del tiempo que llevaban siéndolo. El arreglo era previo y, al llegar, los imputados revisaban que las valijas contuvieran exactamente lo que el cliente había dicho que traería", explicó a LA NACION la calificada fuente consultada.
Y prosiguió: "Los indicios nos hablan de la existencia de un jefe, de un lugarteniente y un facilitador y, por debajo de ellos, recaudadores de primero y segundo nivel. De las escuchas surge que el arreglo podía hacerse en los distintos niveles, pero que siempre se consultaba al jefe, que debía dar el OK para la concreción de la operación".
Las fuentes destacaron que el juez hizo un seguimiento exhaustivo de cada paso de la operación. También resaltaron que tres de los funcionarios de la Aduana detenidos (los que trabajaban en el sector de arribos) habían estado involucrados en un sonado caso de 2007, en el que una decena de aduaneros fueron aprehendidos con la acusación de cobrarles a pasajeros para dejarles pasar mercadería. No obstante, las fuentes enfatizaron que aquel caso -que dio lugar a una fuerte pelea entre la PSA y la Aduana- no guarda relación con el actual.
|